“Nada es bueno o malo, a menos que así lo pienses.- HAMLET.”

Hoy tenemos el placer de tener un artículo escrito por Diana Sánchez Loredo, colaboradora de Andrade Fitness

Es difícil de creer, pero la realidad es que nuestra propia mente es la mejor en hacernos sentir mal. Constantemente, tenemos pensamientos o comentarios negativos respecto a nuestra persona y probablemente no somos conscientes de ellos. En este post nos vamos a centrar en hablar de los pensamientos dañinos que pueden activarse en relación a la comida.

El hecho de comer, siempre debe ser un acto satisfactorio. Muchas veces lo echamos a perder por concentrarnos en culparnos o sentirnos mal por haber roto el plan de alimentación que estrictamente seguimos.

 

Existen muchos pensamientos que pudieran surgir cuando te propones llevar una alimentación restringida, puede sque te identifiques con más de uno ¿Estás listo para hacerlos conscientes?

Pensamiento #1: O todo, o nada.

Cuándo estamos a dieta, no existe el gris, ni el rojo, ni el rosa, ni cualquier otro color que no sea blanco o negro. O no nos comemos ni una mordida de pastel o nos comemos TODO.

Si nos resistimos a comerlo, por unos segundos nos volvemos fuertes, con “fuerza de voluntad”. Sin embargo, en el fondo, hemos guardado un sentimiento de restricción que en el momento que nos demos un segundo de libertad, vamos a acabar con el pastel entero, y si nos ponen otro al lado pues nos comemos ese también.

Queremos alcanzar la perfección de tal manera que no damos hueco a “errores”. ¿En qué sentido va a ser un error probar un pedazo de postre?

¿Cómo revertirlo? ¡Aceptando que somos imperfectos! Somos personas vivas y cambiantes, hay días que se antoja un pedazo y créeme que ese pedazo no te va a hacer sentir mal, ni quiere decir que fracasaste como ser humano por haber comido azúcar, gluten, lactosa y más calorías de las que tenías pensadas, quédate con la experiencia agradable y hará menos daño que cuándo la prohibición te lleve a comerte una cantidad bestial de comida.

Pensamiento #2: Tengo que…

 

Utilizamos mucho las palabras tengo que, nos forzamos a hacer cosas que en realidad no queremos. Por ejemplo “tengo que comer cada 3 horas”, “tengo que comer proteína en cada comida”, “tengo que cenar antes de las 6pm”, “tengo que comer x gramos de grasa”. Nos imponemos un enorme número de reglas a seguir que lo único que van a provocar es quererlas romper. Ponte a pensar, cuando ibas al colegio te subías la falda más arriba de la rodilla porque ¿quién me va a venir a decir a mí hasta donde llevarla? O si eres hombre te dejabas la barba porque ¿Quién dice que no puedo dejarla crecer si se me ve muy bien? Pues internamente, lo mismo pasa con las pautas de alimentación que nos auto imponemos, va a llegar el día en que las vas a querer aventar por la ventana ¡Y no volverlas a ver  jamás! (igual que a tu falda).

Sé flexible contigo, entiende que no siempre vas a querer o poder cenar a cierta hora y que habrá días que lo único que quieras comer sea una sopa o un pan o comer 2 veces al día nada más y ¡Está bien!

Deja de imponerte reglas innecesarias y empieza a escucharte, a escuchar lo que se te antoja y quisieras comer, tu cuerpo es sabio y sabe lo que necesita. Cuando lo haces sin lineamientos, la comida pierde su papel de “fruto prohibido” y dejarás de pensar en alimentos que tu dieta no permite porque ya  no estarán fuera de tu alcance, podrás tenerlos siempre que lo desees.

No en vano se dice que lo prohibido atrae…

Pensamiento #3: Dramático.

 

Este tipo de pensamiento hace lo malo aún peor, exagera cualquier situación y la convierte en un drama. Una forma de pensar pesimista, lógicamente no trae nada positivo. Algunos de los pensamientos a los que me refiero son; “Nunca voy a verme así”, “no soy capaz de controlarme”, “no puedo hacerlo”, “soy la persona más gorda del mundo por haber comido esa hamburguesa”, “no tengo ni un gramo de fuerza de voluntad”.

Somos muy críticos y duros con nosotros mismos, esto nos hace sobre exigirnos y juzgarnos de forma agresiva.

¿Porqué provocarnos sentirnos mal?, debemos de decirnos cosas que no nos lastimen, si no nos decimos cosas lindas, nadie más lo va a hacer. Acostúmbrate a recibir comentarios halagadores de ti misma, tanto propios como de otras personas. En vez de repetirte mil veces que el mundo se terminó por haber “fallado” o de juzgar tus piernas cada vez que pasas por el reflejo de un vidrio, repite frases como “Esa galleta me supo muy bien, quitó mi ansiedad y ahora tengo ganas de cenar algo mas saludable”, “Compartir esa pizza con mis amigos hizo que me supiera aún mejor” o “Esa falda hace que mi cuerpo se vea bien”.

Puede sonar muy cliché pero es verdad, hay que darle la vuelta a lo negativo y ver el lado positivo.

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Pensamiento #4: Solo hay un camino.

 

Cuando nos encontramos siguiendo una plan de alimentación, ya sea impuesto por nosotros mismos o por un experto, nos vemos obligados a seguirlo y nos proponemos hacerlo de manera estricta, lo hacemos el único camino para llegar a nuestro objetivo. Esta forma de pensar nos quita la posibilidad de ser flexibles, al salirnos aunque sea por un detalle, sentimos como si hubiéramos fallado en el intento y esto nos provoca sentimientos negativos y falta de seguridad.  También pudiéramos caer en privarnos de muchas cosas tanto alimentos como actividades sociales para no fracasar al salirnos del plan.

Todos los caminos llevan a Roma ¿No dicen? ¿Porqué la necesidad de aferrarnos a uno solamente?

Mi papá siempre me repite “Lo único seguro en la vida es que nada es seguro”, y es totalmente cierto. Todo el día y todos los días pasamos por circunstancias que nos hacen cambiar tanto física como mentalmente. El cambio es un factor constante, por lo tanto debemos de aprender a ser flexibles y adaptarnos a las diferentes circunstancias como se nos van presentando.

No podemos tener todo bajo nuestro control, es imposible, siempre habrá elementos que nos sorprendan y es NORMAL, es más, agradezcamos que sea así para asegurarnos y sentir que estamos vivos.

En vez de ver las cosas de forma tan lineal, veámoslo como un proceso, acepta los altibajos y aprende a vivir con ellos, no se van a ir a ningún lado NUNCA. Algunos días te sentirás mejor que otros, quiérete de cualquier forma.

Pensamiento #5: Crítica agresiva.

Quisiera cerrar con el único de los pensamientos que no es acerca de nosotros mismos, sino de otras personas, pero tiene mayor efecto interno del que pareciera. Cuántas veces no has juzgado de forma hiriente (tanto interna como externamente) a las personas con sobrepeso. Tendemos a pensar que son personas que comen en exceso o que simplemente no son saludables ni cuidan de su cuerpo. No sabemos las circunstancias que han llevado a la persona a ese estado, hay ocasiones en que comen incluso menos que una persona delgada, el sobrepeso puede ser causado por una cantidad enorme de posibilidades y no debemos juzgar a alguien por su peso.

Nos afecta porque calificar a las personas de acuerdo a cierta imagen corporal, provoca hacer lo mismo con nosotros, pensamos que al estar con algunos kilos de más somos peores y valemos menos. Sobre todo cuando el auto estima es bajo.

Así como debemos ser amables y respetuosos a la hora de pensar o hablar de nuestra persona, debemos serlo con los demás, compasivos y neutrales.

 

Ahora que ya conoces que pensamientos están relacionados con una relación nociva con la comida, reflexiona y hazte preguntas, no te quedes estático, llegar a leer hasta el final de este artículo tiene que hacer por lo menos una diferencia. Puedes empezar por preguntarte lo siguiente:

  • ¿Estoy teniendo pensamientos o sentimientos malos y repetitivos? ¿Cuáles son?
  • ¿Qué me estoy diciendo que me hace sentir mal?
  • ¿Qué es cierto y qué es falso de esto que pienso?

 

Pregúntate porqué quieres estar a dieta, cuál es el verdadero objetivo o “final feliz” que estás buscando con esto. Si es simplemente amor propio y ganas de cuidar de tu cuerpo sin ninguna obsesión, adelante, pero en la mayoría de los casos se está a dieta por querer llegar a una idealización de algo que en realidad no depende de tu físico para poderlo obtener, o para ser aceptado por los demás, que tampoco depende de tu imagen.

 

Con estas simples preguntas puedes identificar creencias falsas que tienes respecto a ti, a tu imagen corporal o a tu alimentación. Una vez que las conoces, identificas y haces conscientes las puedes trabajar, liberar y dejar ir.

Diana Sánchez Loredo, integrante del equipo Andrade Fitness. Amante de la vida sana, se está embarcando en el camino de ayudar a las demás personas a convertirse en su mejor versión, demostrando que es posible disfrutar de la comida y de un estilo de vida saludable.