Empieza el lunes y ya estás deseando que llegue el fin de semana. Vuelves al trabajo y ya estás pensando en las vacaciones. ¿Te suena esa situación? ¿y te gustaría que dejase de sonarte?

Si tu respuesta es sí tengo una buena y una mala noticia para tí. La buena es que es posible vivir disfrutando cada día. La mala es que ese cambio no se dará por arte de magia, sino que solo podrás conseguirlo cambiando ciertos patrones, incorporando nuevos hábitos a tu día a día y dejando de “ser tú” de alguna manera.

Ese último punto, el de dejar de “ser tú” es uno de los más importantes y difíciles. Muchas veces queremos cambiar pero, al mismo tiempo, queremos seguir siendo la misma persona de siempre, y eso es imposible. Este es el motivo por el que la mayoría de la gente que busca una transformación personal fracasa. Muchos prueban la meditación, escuchan algún curso o leen algún libro buscando una especie de experiencia transformadora y creen haber dado con la “fórmula mágica”, pero tras el chute inicial de dopamina y novedad, terminan volviendo a sus patrones de siempre.

¿Cómo se puede evitar eso?

La clave es la repetición. Crear un nuevo estilo de vida, con una actitud más curiosa que te vaya conduciendo hacia la vida que realmente quieres. Hacer esto no es fácil y debes tener presente que una parte de tí se resistirá a incorporar todos estos cambios. Es algo normal, ya que los humanos tenemos una tendencia natural a seguir como estamos, poniendo nuestro día a día en una especie de “piloto automático”.

Por eso es importante que tengas claro qué aspectos de tu vida quieres cambiar y por qué es importante para ti cambiarlos. De esta manera habrá una motivación intrínseca que te hará empezar y ser constante cuanto tu mente comience con sus excusas de “estoy cansado”, “qué pereza”, “¿por qué no ves una serie y desconectas?”, etc.

Para ayudarte a empezar esa nueva vida más plena y positiva te sugiero que empieces haciendo tuyos estos 4 buenos hábitos:

1- Sé agradecido: y no me refiero a que des las gracias por todo. Este hábito consiste en hacer un acto de agradecimiento al principio y al final del día. Di en alto o apunta en un cuadernos las cosas por las que estás agradecido ese día, eso te ayudará a enfocarte en lo que tienes y no en lo que te falta, que es a lo que tendemos las personas.

Puedes agradecer desde cosas importantes, como tener salud o un trabajo, a cosas que parecen menos relevantes pero que te alegran el día, como no haber pillado atasco o haberte encontrado el café hecho cuando te has levantado.

2- Medita: con meditar no me refiero a algo “espiritual o religioso”- El objetivo de la meditación no es “dejar de pensar”, sino en observar la mente y los pensamientos que se te pasan por la cabeza sin juzgarlos ni aferrarse a ellos.

Esta práctica te ayudará a conseguir calma mental y evitará que los pensamientos te desgasten. Además, te ayudará a tener más control sobre ti y sobre lo que puedes controlar realmente y será una excelente aliada contra el estrés.

3- Lee libros enriquecedores y escucha podcast/videos que te aporten: Tu mente es una esponja y se nutrirá con aquello que tú le des. De esta forma, si vives enganchado a las noticias, que suelen ser estresantes y negativas, terminarás teniendo una mente estresada y negativa.

Aquí es donde tenemos que adoptar una actitud más estoica si realmente queremos mejorar en este sentido. Adjunto foto de lo que se conoce como la dicotomía del control.

Dicotomía del control

Dicotomía del control

Prueba a crearte una especie de “burbuja”, sin desconectar del todo del mundo, pero sí dedicando mucho más tiempo a aquel contenido que te haga bien. Son muchas las personas que han visto cómo esta práctica les ha hecho ser más productivos y felices.

Por ello, busca libros, vídeos o podcast que puedan ayudarte a entender y mejorar tu situación actual. Seguro que te sorprenderás al descubrir que hay muchas personas que han estado en una situación parecida a la tuya y que ahora disfrutan de su vida al 200%.

4- Haz ejercicio y vida sana: seguramente este sea uno de los consejos más repetidos del mundo; y no es de extrañar, ya que la actividad física proporciona un verdadero “hechizo” de bienestar, por la descarga de dopamina, serotonina, endorfinas y demás compuestos que se segregan tras su práctica.

Hacer ejercicio y alimentarte de forma sana no solo te ayudará a verte mejor, lo cual no es tontería, sino que te hará tener más energía, fortalecerá tu sistema inmune y te servirá de buen escudo frente a la ansiedad y la apatía.

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